Sesión sobre protección y asistencia a las personas migrantes

Durante la XII Conferencia Mediterránea, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja abordarán las consecuencias humanitarias de las migraciones forzosas y cómo responder a las necesidades de los migrantes.

'Desert Hope', formación en Gestión de Desastres para voluntarios de la región MENA en un campamento en Libia. Concurso de fotografía para jóvenes del Mediterráneo, 2010. Ibrahim Malla/CCM

Como subrayó ACNUR, el Mar Mediterráneo es la ruta migratoria más mortífera del mundo. En 2014 más de 3,500 personas murieron en la ruta, un 75% del número total de migrantes que murieron en el planeta. El año pasado 350.000 personas cruzaron el Mediterráneo, no sólo para para mejorar su nivel de vida sino, también, para buscar asilo, como los casi 4 millones de refugiados que ha provocado el conflicto en Siria, hasta marzo de 2015.

La región mediterránea incluye tanto países de origen como de tránsito y destino. El enfoque de las Sociedades Nacionales – centrado en asistencia, protección y sensibilización – se adapta a sus necesidades a lo largo de las rutas migratorias. Como indica la Política de migración de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, “los flujos de migración y los problemas vinculados a la migración evolucionan con el correr del tiempo. Por ello, deberíamos examinar continuamente las modalidades de nuestra labor con los migrantes y a favor de éstos para asegurar que nuestra acción siga siendo vigorosa y coherente y tome en consideración los aspectos intersectoriales.”

Dos temas se discutirán en profundidad durante la Conferencia: “Migraciones y Juventud” y “Trata de personas”.

Alrededor del mundo hay 28 millones de migrantes con edades comprendidas entre los 15 y los 24 años, lo cual supone el 12% del número total de migrantes. Los migrantes jóvenes se enfrentan a los mismos riesgos que los adultos, sin embargo, cuando se encuentran en situación irregular y tienen menos de 18 años esos riesgos aumentan: explotación, empleo precario, trata, exclusión, detención y deportación.

Por otro lado, la trata de personas es una creciente preocupación entre las instituciones. Según la Organización Internacional para las Migraciones, más de 800.000 personas son objeto, cada año, de la trata para su explotación sexual o realización de trabajos forzados a través de las fronteras, sin contar los datos internos de cada país. El Mar Mediterráneo, los Balcanes, Europa del este y Turquía son las principales rutas de trata de personas.

La gente abandona sus casas por diferentes motivos: socioeconómicos, demográficos, por el cambio climático o por conflictos, sin embargo, sus necesidades son las mismas. Las Sociedades Nacionales de CR/MLR del Mediterráneo debatirán cómo hacer frente a las consecuencias humanitarias de la migración forzosa y cómo se puede proporcionar un apoyo coordinado para responder a las necesidades de los migrantes. Será una oportunidad para debatir, discutir e intercambiar conocimientos de manera efectiva y desarrollar las capacidades del voluntariado y personal técnico que actúa en el ámbito de las migraciones.

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