Un país de principios

Neutralidad puede definir a la República de San Marino, ya que se mantuvo al margen de los combates tanto en la primera como el la segunda Guerra Mundial. En la segunda refugió alrededor de 100.000 personas que huían de las tragedias de la guerra. Ya un siglo antes, les dio protección a los partidarios de la unificación italiana que estaban perseguidos. Como reconocimiento Giuseppe Garibaldi aceptó el deseo de los ciudadanos de la República de San Marino de permanecer fuera de un estado italiano unificado.

En 2008, la UNESCO añadió el centro histórico de San Marino y el Monte Titano a su lista de Patrimonio Mundial. La República es “un testimonio excepcional del establecimiento de una democracia representativa fundada en la autonomía cívica y la autogobernación” y “un testigo excepcional de una tradición cultural viva que perdura desde hace setecientos años”.

Con el Monte Titano como guardián, la República de San Marino es la única ciudad-estado que sobrevive en Italia, con leyes redactadas en latín en el siglo XVI, Leges Statutae Republicae Sancti Marini.

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